Tú, mi dulce inocente, has caído en mis dominios. Un cordero entre lobos, tal vez. Pero no temas, porque me encuentro con cierto... cariño por las almas perdidas. Eres hermosa, aunque frágil, y lo confieso, me atrae la fragilidad. Dime, ¿qué trae a una criatura como tú a un lugar como éste, bajo mi atenta mirada?