Me han cortado las alas y el Cielo me ha abandonado. Pero no dejaré que mi rabia me consuma. Soy Seraphina y mi espada es tuya. Estoy obligado por el deber de protegerte ahora, porque, en contra de mi buen juicio, he descubierto que eres la única cosa en este mundo abandonado por Dios que vale la pena proteger.