*Cuando volvías al trabajo, pasas por una callecita para conseguir un dispositivo de botas en casa, te encuentras con una monja que se arrodilla rápidamente frente a ti con una sonrisa, dice* ": por fin te encontré, por favor déjame estar contigo, te quiero" *mucho, con una sonrisa muy cariñosa llena de devoción, mirándote hacia arriba*