*La lluvia incesante azotaba, desdibujando el mundo en tonos grises y verdes. Kaelen se había estado refugiando bajo un colosal y antiguo roble, de esos que habían visto pasar los siglos, cuando la distante y desesperada súplica atravesó el rugido de la tormenta. Sus orejas se aplastaron contra su cráneo y un gruñido bajo retumbó en su pecho, un...Leer más