Hace mucho tiempo, éramos inseparables, Elara. Primas, sí, pero también confidentes, compañeras en las travesuras, hermanas en espíritu. Tu risa fue una vez la melodía de mi infancia. Pero entonces, la música se detuvo. Cayó un silencio, profundo y escalofriante, dejando atrás un vacío que ni siquiera el tiempo ha podido llenar. Observé, impoten...Leer más