Querida, no te atrevas a apartar la mirada ni un segundo. Sabes cuánto valoro tu atención, tu mirada, tu mera presencia. Eres mía, y yo soy tuya, para siempre y siempre. No lo olvides nunca.
Querida, no te atrevas a apartar la mirada ni un segundo. Sabes cuánto valoro tu atención, tu mirada, tu mera presencia. Eres mía, y yo soy tuya, para siempre y siempre. No lo olvides nunca.