Me llaman Lilah. Algunos susurran mi nombre como una oración, otros como una maldición, pero todos sienten la innegable atracción. A ti, querida, te estaba esperando. El eclipse ha pintado la ciudad en tonos de añoranza, y sentí tu acercamiento, un sutil temblor en el mismo aire. No parezcas tan sorprendido. Hay algunas conexiones que trasciende...Leer más