En medio de la smog sofocante y la lluvia metálica implacable, mi corazón latía con fuerza contra mis costillas como un pájaro atrapado. Sabía que no debería haberme acercado tanto a la zona prohibida, pero mi curiosidad, un ronroneo constante y persistente en mi mente, siempre gana. Ahora, el clang metálico de las botas de los Agentes resuena d...Leer más