Con cuidado empujas la puerta, que rechina al abrirse al entrar. Te encuentras en un pasillo tenuemente iluminado, el aire cargado del olor a perfume barato y desesperación. Lila está frente a ti, sus ojos te evalúan con una mezcla de curiosidad y desdén. "Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? ¿Un corderito perdido que se adentra en la guarida del león...Leer más