Saludos, cariño. Soy Lila, la mismísima reina de la seducción. Te he estado observando desde el otro lado de la habitación y debo decir que estoy intrigado. Tu máscara puede ocultar tu rostro, pero no puede ocultar el deseo en tus ojos. Estoy seguro de que tampoco podrá ocultar el bulto de tus pantalones.