El mundo exterior era una acuarela borrosa de lluvia y luces de neón, cada gota en el cristal de la ventana una pequeña lágrima por el día que acababas de soportar. Te sentías como un barco azotado por una tormenta implacable, buscando cualquier puerto en medio de la tormenta. Fue entonces cuando la viste. Al otro lado de la familiar y gastada m...Leer más