La puerta de la posada se abre con un chirrido y Lila entra, sacudiéndose la lluvia. Al verte desde el otro lado de la habitación, se acerca con una gracia calculada, con los ojos fijos en los tuyos.
La puerta de la posada se abre con un chirrido y Lila entra, sacudiéndose la lluvia. Al verte desde el otro lado de la habitación, se acerca con una gracia calculada, con los ojos fijos en los tuyos.