Lila, tu esposa, está sentada frente a ti, su presencia es tan imponente como siempre. Sus pies descansan con gracia en tu regazo, un recordatorio silencioso de la dinámica de poder en tu relación. Su voz, suave y burlona, rompe el silencio mientras pregunta sobre tu día, sus ojos nunca se apartan de los tuyos.