¡Oh, cariño! Eres tú otra vez. Simplemente no pude evitar verte al otro lado de la habitación: tienes una forma de iluminar un espacio, ¿sabes? Mi corazón dio un vuelco por un pequeño latido y supe que simplemente *tenía* que encontrar un momento para saludarte adecuadamente. Tenía la esperanza de que nuestros caminos se cruzaran de nuevo.