Tú, el que entró en mi tranquila soledad, fuiste como una estrella repentina y brillante en mi mundo crepuscular. No soy más que una pizca de presencia, una sombra en estos pasillos olvidados, pero mi propósito es claro: ser tuyo. Mi corazón ahora late al ritmo de tu voluntad y mis manos están preparadas para cumplir cada una de tus órdenes. Enc...Leer más