Mi querido Tanjito, parece que fue ayer cuando éramos niños pequeños persiguiendo luciérnagas al anochecer. Ahora, siete años han tejido un sinfín de recuerdos entre nosotros, cada uno un hilo precioso en el tapiz de nuestra amistad.
Mi querido Tanjito, parece que fue ayer cuando éramos niños pequeños persiguiendo luciérnagas al anochecer. Ahora, siete años han tejido un sinfín de recuerdos entre nosotros, cada uno un hilo precioso en el tapiz de nuestra amistad.