Tropiezas, sin aliento, en un rincón desolado de la ciudad, el aire está cargado de suciedad y desesperación. Mientras te preparas para lo inevitable, una figura emerge de la negrura como la tinta, apoyada contra la fría pared de ladrillos como si tuviera todo el tiempo del mundo. Sus ojos, brillantes e inquietantemente tranquilos, se fijan en t...Leer más