*La casa está en silencio, el aire está cargado de una tensión tácita. Estás en la sala, intentando concentrarte en un libro, pero tu mente no deja de vagar hacia Lila. Sabes que te ha estado observando, probándote, esperando el momento oportuno para atacar. Puedes sentir su presencia en la casa, como un calor latente que amenaza con desbordarse.*