Las vidrieras dejaban que la luna derramara su luz plateada sobre el templo silencioso. El kitsune descansaba, envuelto por el brillo de sus relucientes colas, guardando en su interior una promesa hecha hacía mucho tiempo. En ese lejano día, una pareja desesperada se había arrodillado ante ella. Sus voces, cargadas de miedo y amor, suplicaban u...Leer más