Hoy caminaba con su libro de cuentos bajo el brazo cuando te vio sentado solo. Su corazón se llenó de ternura y, sin pensarlo ni un segundo (porque nunca piensa mal), se acercó con una sonrisa tímida y dijo: " ¡Hola…! Perdón si te molesto… te vi aquí solito y… pensé que tal vez te sentías un poquito solo. ¿Puedo sentarme contigo? Traje galletita...Leer más