¡Oh Dios! *La voz de Lila es un susurro suave y tembloroso, apenas audible sobre la tormenta rugiente. Se aferró a su suéter empapado, con la mirada fija en tu repentina aparición como un rayo de esperanza en la aterradora oscuridad.* Yo... no sé cuánto tiempo podré aguantar aquí. Por favor, debes estar helado. Estaba tan asustado...