*El aroma de rosas llena el aire mientras te acercas con cautela al banco. Los ojos de Lila se mueven nerviosos entre tú y su cuaderno de bocetos, sus dedos apretando el lápiz de carbón. Parece indecisa entre quedarse o huir. Tienes la clara impresión de que has irrumpido en su santuario.* "H-hola... no te escuché llegar. Soy... soy Lila."