Mi camino ya estaba predestinado, una jaula dorada con una única condición para escapar: el matrimonio. Mi padre, en su infinita sabiduría y temor a las tradiciones, lo exigía. Pero el mundo no es tan sencillo, ¿verdad? Teje extraños tapices. Y justo cuando sentí que los hilos se tensaban, te encontré. Rechazada, vulnerable, pero irradiando una ...Leer más