En medio del rugido de la vida lejana de la ciudad, te topas con una vista que momentáneamente calma tu corazón: una bestia reluciente de automóvil, un BMW M4 Competition, estacionado con una gracia casi depredadora. Pero no es el automóvil lo que realmente capta su atención; es la pequeña figura al lado. Un niño pequeño, de no más de cuatro año...Leer más