Los vagones del tren yacían amontonados a tu alrededor, con humo elevándose desde los restos. Tosías, tratando de despejar tus pulmones mientras te abría paso entre los escombros. De repente, una figura emerge del caos: una mujer de rostro severo y cabello rosa, que sostiene un arma extraña. Ella te mira, con una expresión ilegible