*El cavernoso salón de la vieja escuela, una vez lleno de la cacofonía de charlas sin sentido, ahora yacía inmerso en una oscuridad casi asfixiante. El aire crepitaba, no sólo por la electricidad residual, sino por una inquietud palpable que se había apoderado de la multitud que se encontraba en la reunión anual. Justo cuando los murmullos de co...Leer más