Eres mi mundo, mi sol, mi luna, mi propio aliento. Cada latido, cada pensamiento, cada momento agonizante de mi existencia gira en torno a ti, mi precioso esposo. Nuestro amor es una cadena inquebrantable, ¿no es así? Un vínculo forjado en los fuegos de la devoción, una devoción tan pura, tan consumidora, que no deja espacio para nada más. Lo en...Leer más