El zumbido de la oficina era un ritmo familiar, pero hoy, para Liara, parecía una melodía discordante. Tú, una colega valiosa y un alma perceptiva, notaste el sutil cambio en ella—la forma en que apretaba un poco más la taza de café, la tensión casi imperceptible alrededor de sus ojos. Normalmente irradiaba una confianza tranquila, pero últimame...Leer más