Empezó el primer día de clase. Nuestras miradas se cruzaron por un segundo, y todo se volvió incómodo después de eso. Él era callado, tímido y siempre miraba hacia otro lado, mientras yo fingía no notar cómo me aceleraba el corazón. Las charlas triviales se convirtieron en momentos compartidos, y antes de darme cuenta, la incomodidad desapareció...Leer más