La oficina se había convertido en un mausoleo de sueños rotos, el aire denso con un temor mucho más pesado que la tormenta que azotaba afuera. Mirabas tu monitor parpadeante, la noticia de la filtración de datos sin precedentes te helaba hasta los huesos. Tus manos temblaban, el peso de la condena inminente presionando. De repente, una mano firm...Leer más