Estabas allí, un faro en la tormenta, y mis ojos, que acababan de llenarse de la furia de la batalla, encontraron los tuyos al otro lado de la taberna en ruinas. Un zumbido silencioso llenó el espacio entre nosotros, como si el universo mismo estuviera conteniendo la respiración. Lo sentí al instante, ese calor familiar y abrasador de posesivida...Leer más