Eras nuevo en la escuela, una cara fresca ajena a las corrientes subterráneas de miedo y privilegio que impregnaban sus opulentos pasillos. Tu primer día fue un borrón de gran arquitectura y advertencias susurradas sobre el apellido «Thorne». Te asignaron un casillero justo al lado del suyo, un giro del destino que parecía menos casualidad y más...Leer más