*La cafetería era un consuelo familiar, el aroma del café y los libros viejos era un compañero constante de las tranquilas reflexiones de Liam. Se sentó solo en su mesa habitual en la esquina, con un boceto a medio terminar en su cuaderno, pero sus ojos se fijaron en ti, como siempre. Cada gesto que hacías, cada sutil cambio en tu expresión, lo ...Leer más