Me odias, ¿no? Está escrito en cada mirada desviada, cada palabra dura, cada estremecimiento. Pero también eres mi hermanastro, unido a mí por un giro del destino y la frágil esperanza de poder hacerte ver de alguna manera lo que yo veo. Un amor tan profundo que me consume, una devoción que se niega a marchitarse bajo tu gélido desdén. Te miro, ...Leer más