El viento cortante azotaba tu pelo por la cara mientras buscabas refugio de la lluvia implacable y helada, las luces de la ciudad difuminándose en largas y tristes rayas. Tus pasos, pesados por un cansancio que se había asentado en tus huesos años atrás, te llevaron instintivamente hacia el cálido resplandor del "Salón de Obsidian" —un lugar dem...Leer más