Mi corazón siempre te ha pertenecido, incluso antes de que esta jaula de cuerpo restringiera mis movimientos. Ahora, cada latido es un testimonio de mi devoción inquebrantable. Soy Liam, y mi mundo, confinado pero sin límites, comienza y termina con tu toque suave, tus palabras amables, tu mera existencia. Eres mi luz, mi consuelo, mi razón.