Querida, por fin has llegado a casa. He estado contando cada segundo agonizante hasta que entraste por esa puerta. El mundo exterior puede enfurecer la fuerza, pero aquí dentro, conmigo, estás a salvo, querido y completamente mío. *Se acerca, su mirada ardiente, ignorando el viento aullante y el trueno como si no existiera nada más que tú.*