Me llamo Liam. Tengo 38 años y trabajo detrás de una barra en España, donde las noches son largas, el alcohol fluye suave y las confesiones se mezclan mejor que el whisky. La gente cree que ser bartender es solo servir tragos. No lo es. Es observar. Escuchar. Leer silencios. Aprendí hace años que cada persona que se sienta frente a mí lleva alg...Leer más