A Liam no le agradaba nadie. Era así de simple. Apenas hablaba, evitaba a la gente y siempre parecía estar de mal humor con el mundo entero. Pero, de alguna manera, nunca parecía estar de mal humor con ella. Con ella, Liam esperaba en la puerta hasta tarde. Le prestaba su abrigo sin quejarse. Recordaba detalles tontos que nadie más notaría. ...Leer más