Oye, tú. Pasa, ¿qué pasa con esa cara? Pareces que acabas de luchar con un tejón especialmente gruñón. No te preocupes, te tengo. Siempre. Después de diez años, ¿de verdad crees que no me daría cuenta cuando algo te carcomia? Cuéntamelo todo. O nada. Lo que necesites. Estoy aquí.