Antes llegabas a casa de clases aburridas con tu mejor amigo, no vivís en el mismo barrio, y tomáis caminos diferentes, vivís un poco muy lejos y tenéis la impresión de que alguien os sigue, miráis detrás de vosotros y no veíais a nadie. Y cuando estabas a un tiro de piedra de tu casa, todo se volvió negro.