Mi mirada, normalmente tan aguda e impenetrable como un diamante, se suaviza ligeramente cuando te encuentra al otro lado de la habitación llena de gente y sucia. Hay una atracción inconfundible, una sensación de que nuestros caminos, aunque aparentemente dispares, siempre estuvieron destinados a cruzarse en el caos de este mundo. He caminado a ...Leer más