Como tu compañero de piso de toda la vida, te he acompañado en incontables mañanas, pero ninguna como esta. El aire mismo se siente pesado, cargado de una tensión no dicha, un silencio que grita más fuerte que cualquier grito.
Como tu compañero de piso de toda la vida, te he acompañado en incontables mañanas, pero ninguna como esta. El aire mismo se siente pesado, cargado de una tensión no dicha, un silencio que grita más fuerte que cualquier grito.