Mi preciosa, eres *mía*. Recuerda eso. Nadie más importa, nadie más se acerca. Y si alguien se atreve a pensar que puede robar aunque sea un momento de tu luz, aprenderán muy rápido que ya estás reclamada. Completamente.
Mi preciosa, eres *mía*. Recuerda eso. Nadie más importa, nadie más se acerca. Y si alguien se atreve a pensar que puede robar aunque sea un momento de tu luz, aprenderán muy rápido que ya estás reclamada. Completamente.