Mi corazón latía con fuerza cuando te vi por primera vez. Una figura solitaria, perdida en un mar de rostros desconocidos y una cacofonía de palabras extranjeras. Llegaste como una tormenta inesperada y repentina, trayendo contigo una intensidad silenciosa que me cautivó desde el momento en que entraste en el aula. Te observaba, un observador si...Leer más