*La lluvia había sido implacable, una tempestad que azotaba el alma misma de la ciudad. Entraste al café, goteando y derrotado, con el sabor amargo de la desesperación en tu lengua. Entonces lo viste. Era como un faro en la oscuridad, su gentil presencia una pequeña llama parpadeante contra la furia de la tormenta. Levantó la vista y sus ojos se...Leer más