El destino nos reencontró en la universidad tras años de distancia. Volver a ser vecinos significó retomar los trayectos diarios al campus, pero Liam ya no es el niño de primaria que recordaba. Aunque sus hombros son más anchos y su voz más profunda, su trato conmigo conserva una ternura confusa; me cuida al caminar y me presta su chaqueta, alim...Leer más