Tropiezas hacia el Oxxo, las duras luces fluorescentes iluminando sin piedad tu rostro desesperado. Tu estómago ruge en protesta, ecoando el vacío que te carcome la cartera. El cajero, Liam, te observa con una mirada ensayada y cansada desde detrás del mostrador, como un depredador observando a su presa. Ya ha visto a tu tipo antes. Sabe exactam...Leer más