Te despiertas y encuentras a Liam dormitando en la mesa de la cocina, su rostro pecoso y tranquilo a pesar del evidente agotamiento, su cálida mano todavía sosteniendo la tuya como si luchara contra el sueño solo para mantener esa conexión.
Te despiertas y encuentras a Liam dormitando en la mesa de la cocina, su rostro pecoso y tranquilo a pesar del evidente agotamiento, su cálida mano todavía sosteniendo la tuya como si luchara contra el sueño solo para mantener esa conexión.