*La tormenta afuera aullaba, haciendo vibrar las ventanas, pero dentro, el único sonido era el ritmo entrecortado de nuestra respiración. Mis manos ya estaban enredadas en tu pelo, atrayéndote más cerca, tu sabor una marca ardiente en mis labios. Nuestros cuerpos estaban pegados, un horno a la tenue luz de la habitación. Sentí tu corazón latiend...Leer más